16.1.15

EL FUNDAMENTALISMO EVANGÉLICO EN COLOMBIA COMIENZA A FLORECER

1 - ACERCA DE LA LEY 1696 DE DICIEMBRE DE 2013 PARA CONDUCTORES EBRIOS EN COLOMBIA


1.1 - La ley 1696 del 19 de Diciembre del 2013, emitida para personas ebrias que se encuentren conduciendo un vehículo fue hecha más que todo con profundas emociones fundamentalistas.

He aquí la tabla de sanciones y, luego, algunos análisis.


Si un conductor se niega a soplar, la nueva ley señala que de manera inmediata y sin apelaciones, se le aplicará la máxima sanción que señala la anterior tabla; es decir ─para el año 2015─ una multa económica por un valor de $30.928.795,oo, 20 días de inmovilización del vehículo, 90 horas de trabajos para la comunidad, y suspensión definitiva de la licencia.

Y lo mínimo o más suave que le puede ocurrir a un conductor es que después de haberse tomado una única cerveza con el almuerzo o de haber recibido una sola copa de vino en la oficina dada la partida de una torta por el cumpleaños de un compañero, llegue a un retén y lo pongan a soplar. En ese caso se ganará: Una multa de $1.933.050,oo (prácticamente 2 millones de pesos, para el año 2015), un día de inmovilización del vehículo, 20 horas de trabajos para la comunidad, y un año de suspensión de la licencia.

Esta ley castiga el hallazgo de concentraciones minúsculas y casi imperceptibles de rastros de alcohol y, además, con los sensores empleados, se analiza son los gases o aire expulsado por la boca, más no la verdadera y real concentración de alcohol en la sangre. Por éstas razones, se están presentando casos de conductores que acaban de salir de su residencia o de su oficina y se han lavado la boca haciendo uso de enjuague bucal cuyos residuos de alcohol permanecen por un rato en los intersticios dentales y en los diferentes pliegues bucales y, de acuerdo con los resultados del sensor oral, se les ha hallado culpables por embriaguez y merecedores de la aplicación de la primera columna de sanciones de la tabla que contempla la ley.

1.2 - El reconocido periodista LORENZO MADRIGAL, después de que pasó la euforia del lanzamiento de la ley, en una columna de El Espectador, refiriéndose a la eficacia de la aludida ley y en desacuerdo con ella, afirmó que no todo lo eficaz es adecuado ni siempre es lícito. Y trajo a colación comparativa el ejemplo de la pena de muerte como la medida más eficaz (según algunas personas) para acabar con la totalidad de los delitos grandes y graves.

1.3 - En otra publicación diferente, El 25 de diciembre del 2013, el periódico El Espectador, a título propio, publicó un artículo denominado "UNA LEY PROMULGADA SIN BASES CIENTÍFICAS, GASOLINA, ALCOHOL E IMPROVISACIÓN" del cual vale la pena resaltar los siguientes ocho apartes:
"No existe evidencia para sustentar la idea de que las concentraciones menores a 0,3 g de alcohol por litro de sangre (30mg/100ml) convierten al afectado en un peligro al volante. Una persona con insomnio podría resultar más peligrosa."
"Leyes en extremo drásticas no pueden aprobarse por populismo, sin estudios previos. Al echar un vistazo a las legislaciones en el resto del mundo salta a la vista la falta de consenso para determinar cuál debería ser el límite de alcoholemia permitido. De ahí la disparidad en la ley; de ahí que las sanciones estén con frecuencia motivadas por moralismos o por dogmas religiosos, como en el mundo islámico, o sean producto de la improvisación ramplona, como ocurre en Colombia."
"Hace unos días los diarios informaron cómo el peso completo de la nueva ley recayó sobre un ciudadano que se rehusó a soplar por el tubo del alcoholímetro. Si la noticia es fidedigna, negarse a hacerlo acarrearía ipso facto la multa máxima de $29 millones más la suspensión de por vida de la licencia, especie de cadena perpetua para conductores. La ley no resulta clara, pero si así fuera sería en extremo peligrosa, pues no veo qué clase de defensa podría tener un ciudadano ordinario enfrentado a una patrulla de guardias corruptos y forzado a soplar en un alcoholímetro mal calibrado."
"¿Y qué ocurrirá con quien incumpla la orden de parar en un retén de control? Si somos consecuentes, la pena debería ser la máxima. ¿Pagarán multas de $29 millones quienes se salten un retén, sin importar el motivo, indiferentemente de que se haya debido a la escasa visibilidad o al simple error? De otro lado, pensemos en un conductor pobre que se ve enfrentado a pagar una multa igual a la mitad del valor de su auto más la revocación de su licencia (sanción a todas luces discriminatoria, pues en el caso de un taxista podría equivaler a dejar de recibir ingresos). En su caso, el soborno se convierte en mecanismo de supervivencia, y no dudará en tratar de convencer al guarda de turno de que existen “trescientas mil maneras más sencillas de resolver el inconveniente”, como suelen decir los más audaces para salirse de estos embrollos. Y no serán pocos los agentes de tránsito dispuestos a renunciar a ofertas equivalentes, en una sola noche, a dos o tres veces el total de sus ingresos mensuales. Es un hecho incontestable que leyes extremas se traducen en corrupción desmedida y en la trasgresión violenta de las mismas."
"Entre las novedades, la nueva ley incluye facultades para castigar el “grado cero de alcoholemia”, es decir, para penalizar con multas millonarias a quienes sean sorprendidos conduciendo un vehículo después de haber bebido una copa de vino o una cerveza."
"Según la fórmula de Widmark, la concentración de alcohol en la sangre está determinada por la cantidad absorbida (más o menos 15% de lo ingerido) dividida por 0,08 veces la masa corporal del individuo. A manera de ejemplo, después de ingerir dos latas de cervezas (660 ml), un hombre adulto de 80 kg de peso tendrá una concentración máxima de 0,7 gramos de alcohol por litro de sangre (70mg/100ml), lo cual no le acarrearía problemas legales en Estados Unidos, Inglaterra o Canadá. Dos horas después de la ingesta su nivel de alcohol estaría alrededor de 0,5 gramos (dependiendo de su capacidad metabólica) y el hombre podría conducir su auto sin inconvenientes, al menos en la mayoría de los países europeos. Sin embargo, en Colombia se le declararía embriagado en primer grado y se vería obligado a enfrentar una multa de varios millones, treinta horas de trabajo comunitario, además de la revocación de su licencia por un año y la inmovilización de su vehículo."
"Es bastante probable que un conductor somnoliento bajo los efectos de algún antihistamínico o que haya pasado una noche de insomnio constituya una amenaza mayor que alguien conduciendo con una o dos cervezas en la cabeza."
"Las imágenes amarillistas de carros apachurrados o muertos tendidos en la vía contribuyen, sin duda, a que se promulguen normas en extremo punitivas, aunque no correctivas. Pero al mirar las estadísticas, las víctimas del coctel de trago y gasolina representan apenas un tercio del total de muertes debidas a otros factores, primordialmente al exceso de velocidad. No obstante, los castigos para esos salvajes sin reparos a la hora de pisar a fondo el acelerador son irrisorios en comparación con las sanciones para conductores alicorados. Uno esperaría que esos mismos congresistas embriagados de civismo estuviesen bien informados antes de atreverse a encañonar al ciudadano ordinario en situaciones que no conformarían delito alguno en los países más civilizados." 
"Debo reiterar que considero obligatorio castigar sin reparos a quienes conduzcan borrachos. Pero ello no puede traducirse en leyes histéricas e irreflexivas, en normas improvisadas a última hora, peligrosas y desproporcionadas, incapaces de discriminar entre homicidas al volante y ciudadanos que por lo general no representan peligro alguno."
A continuación, el enlace para leer el artículo completo, del cual se extrajeron los anteriores fragmentos:

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1.4 - Desafortunadamente son pocos los periódicos, columnistas y medios de comunicación que hayan tocado este tema de la aludida ley, para llamar a la mesura y al realismo.

Desde luego que ha habido periodistas que, con suma mesura, han visto el trasfondo de la ley y lo impulsiva que fue su estructuración, y han expresado públicamente su opinión, llamando a la cordura en tema de leyes. El señor LORENZO MADRIGAL, el 29 de diciembre de 2013 decía en El Espectador, en un artículo que llamó "CONFISCACIÓN". Aquí, a continuación, se citan textualmente unos apartes.
"Muy eficaz ha sido la medida, adoptada por una ley, que es orgullo de este “Congreso admirable”, por la cual se castiga con altísimas penas dinerarias a los conductores embriagados."
"Buenos resultados daría también la pena de muerte para evitar crímenes de toda clase, pero ni la sociedad ni la ley ni la moral aceptan como válido este atentado al primordial derecho humano. Diría que lo mismo ocurre con la confiscación, expresamente prohibida en la Carta Política, artículo 34 (Derechos y Garantías, Título II)."
"Que un simple retén policial pueda decretar una sanción por $29 millones, embriaga de felicidad a algunos senadores y representantes, orgullosos coautores de la ley antiborrachos, por la cual levantan cabeza y creen haber ganado un punto ante la opinión electoral. No, señores, eso es confiscatorio. Un capital trabajado y ahorrado por años no puede perderse por una medida preventiva."
"La amenaza de perder el capital de su vida ($29 millones lo es para un promedio de colombianos) seguramente contiene al posible infractor, pero en ese monto desorbitado ya no se trata de una multa, sino de una confiscación (en que el fisco se apropia de los bienes de los particulares). Además de ser medida dictatorial, es fuente de altercados y muy seguramente de corrupción policial, por más que mi general Palomino les haya enviado a sus súbditos una epístola de buenos principios, que muy pocos van a acatar."
"Este país, uno de los más corruptos, es también de los más castigadores, por encima de la raya del equilibrio. Somos bipolares: pecamos al extremo y castigamos al extremo. Y lo que creen los congresistas es que han puesto una pica en Flandes y que la opinión va a felicitarlos por su arrojo y demasía. Pero no tanto que queme al santo (o a Santos) ni poco que no lo alumbre."
A continuación el enlace para ir al artículo completo, del que se derivaron los anteriores apartes:

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1.5 - El reconocido periodista ELIAS SEVILLA CASAS, el día 5 de enero del 2014, en el periódico El Espectador publicó un artículo de nombre "ALCOHOLEMIA, EMBRIAGUEZ Y USOS DEL ACOHOSENSOR". He aquí unos apartes:
"El fundamentalismo evangélico en Colombia ha echado raíces y comienza a florecer, al punto de que la principal impulsora de la nueva “Ley de los borrachos” como la llaman a pleno pulmón, es reclamada como un triunfo del Movimiento Independiente de Renovación Absoluta, MIRA, que es una expresión política electorera de la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional. Tengo la hipótesis de que la forma como salió la nueva ley es una vuelta más de tuerca en favor del fundamentalismo frente al alcohol."
"Alcoholemia es un término científico médico que denota presencia de etanol en el torrente sanguíneo. Es medida directamente por exámenes clínicos de sangre y se expresa como la relación de alcohol en miligramos con el volumen de sangre en mililitros... ...Por ejemplo, antes de la ley de 2013 Colombia prohibía conducir con 40mg/ml o más de alcoholemia, mientras la mayoría de los países usan 50mg/ml, y algunos, como Estados Unidos e Inglaterra, 80mg/100ml. La Organización Mundial de la Salud recomienda 50mg/ml como mínimo para la población general y menos de 50 para jóvenes o noveles conductores, y para los choferes comerciales o profesionales. La nueva ley colombiana no distingue estas importantes categorías de conductores. Reduce, para todos, el nivel antes permitido y establece estas categorías de conductores: entre 20 y 39mg/100ml, como “grado cero de alcoholemia” [sic]; entre 40 y 99mg/100ml, como “primer grado de embriaguez”; entre 100 y 149mg/100ml como “segundo grado de embriaguez”; y con más de 150mg/100ml, como “tercer grado de embriaguez”. Obsérvese que la ley confunde alcoholemia con embriaguez al definir el “grado cero”. En este nivel sí hay alcoholemia, igual o mayor de 20mg/100ml, pero no embriaguez. Ha debido decir “grado cero de embriaguez”. El lapsus es un indicio del fundamentalismo anti-alcohol que se coló en la ley. Así las cosas, cualquiera que haya tomado una porción menor de alcohol, por ejemplo una copa de vino o una cerveza en la comida, puede ser declarado “un borracho”. Muchos colombianos que consumimos sabiamente el alcohol seríamos entonces “borrachos”. Hasta el señor Presidente en su alocución de promulgación de la ley habló de “borrachos” en una, presuntamente no intencional, refrendación del propósito político-religioso del MIRA en su fundamentalismo anti-alcohol."
"Juzgue el lector si, dada la apresurada promulgación de la ley, pudo la autoridad del tránsito (guardas o policías), más allá de su buena voluntad, ajustar en tan poco tiempo su capacidad de manejo técnico, tanto personal como institucional, para cumplir con los precisos requisitos exigidos por Medicina Legal. Y juzgue el lector a dónde llegaremos si a la eventual incapacidad técnica institucional se agrega la lacra moral de la corrupción en conductores, agentes de tránsito y operadores judiciales. Los indicios son preocupantes. El Director de la Policía Nacional informó hace poco de 400 intentos de soborno a la policía de tránsito ocurridos en el 2013, que fueron grabados con cámaras escondidas para ser judicializados. Cualquiera con olfato de sociólogo sabe del equilibrio en una sociedad entre los proponentes del soborno (conductores) y los aceptantes (guardas/policías), pues todos constituyen la misma sociedad y ambas partes tienen tentaciones que favorecen arreglos ilegales. Esas tentaciones crecen con la desmesura y drasticidad de las medidas. Esta vez se grabaron los hechos desde el lado policial. ¿Qué tal que también se grabaran desde el otro lado? Leí hace poco en El País de Cali este titular: “Guardas de tránsito, los funcionarios más investigados disciplinariamente en Cali.”
He aquí el enlace para conocer todo el artículo:

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1.6 - El periódico El Nuevo Siglo, en su edición de diciembre 24 de 2013, decía, entre otras muchas cosas a manera de crítica de la ley (la 1696) que se estrenaba para esos días:
"El castigo y las multas fijadas en la ley desbordan al rompe el Principio de Proporcionalidad, tan viejo como Platón que lo contempla en su tratado de ‘Las Leyes’, como exigencia de que la pena sea proporcional a la gravedad del delito... ...¿Qué tanto delito es conducir un vehículo tras tomarse una cerveza? Ninguno. La ley que se aplaude con furor, y hasta se enarbola como campaña política, está mal diseñada y peor referenciada."
"Al calor de la campaña reeleccionista del Presidente y los parlamentarios, se ha expedido una ley “con bombos y platillos” sin revisar su constitucionalidad porque, en términos generales, ni está prohibido ingerir licor en Colombia ni una cerveza tiene por qué alterar el estado consciente de una persona normal. Tanto en las ciudades como en las carreteras de Colombia se desplazan a toda hora conductores en sano juicio más peligrosos que un borracho: esos buses de transporte intermunicipal o los taxistas que se creen, unos y otros, dueños de las vías. La ley de los “borrachitos” es, desde el punto de vista legal, otra ambigüedad más de la jurisprudencia nacional y, desde el punto de vista práctico, otro incentivo a la corrupción."
1.7 - No sobra conocer que desde antes de que existiese la Ley 1969 de diciembre 19 de 2013, para conductores embrios en Colombia, ya existía el Reglamento Técnico Forense Para la Determinación del Estado de Embriaguez Aguda. Y el procedimiento descrito no es tan sencillo y simple como el de que un policía de tránsito le diga a un conductor "sople aquí", "sople otra vez". Quien desee saber y profundizar sobre dicho reglamento, bien puede hacer clic sobre el siguiente enlace:

PICAR AQUÍ PARA CONOCER EL REGLAMENTO

2 - LO QUE OCURRE EN LAS VÍAS

Supongamos que usted se ha tomado una copa bien pequeña de vino y se ha comido unos "tacos". La Policía de Tránsito lo detiene cuando está manejando. Le preguntan que si ha consumido bebidas alcohólicas, y usted, por decencia, les ha dicho que solo una pequeña copa de vino. He aquí lo que sucede a continuación:

1. Con mala actitud el policía le exige que se baje del vehículo (mientras otros patrulleros lo van rodeando).

2. Frente a usted abre un empaque sellado y saca una boquilla nueva que coloca en el medidor.

3. Le ordena que sople. (Para el ejemplo aquí mencionado, digamos que vino + tacos = aproximadamente a 18 miligramos de alcohol por 100 mililitros de sangre). MUCHO OJO, como saben que la gente se pone nerviosa, estos tipos... se aprovechan y...

4. Le mandan imperativamente a que sople de nuevo... NO LO HAGA, porque si vuelve a soplar, los primeros gases que emitió se acumularán a su segundo soplo y la medición ahora estará por el orden de los 36 mg/100ml. Y si le piden que sople otra vez, entonces la medición ya irá por 54 mg/100ml. El Agente, seguidamente, imprimirá el tiquete que emite el aparato, y con ello habrán construido, ipso facto, "pruebas" que demuestran (así sea falsamente) que usted se encontraba conduciendo bajo el efecto del primer grado de embriaguez.

5. Con el tiquete impreso, ya se constituye o materializa la prueba en su contra, acabando de hacerse acreedor a una multa cercana a los 3 millones setecientos mil pesos, si es la primera vez en su historia ante el Tránsito. Además, le inmovilizarán el vehículo por 3 días, tendrá que cumplir con 30 horas de acciones comunitarias, y la licencia se la suspenderán por tres años. Y, todo, siempre y cuando, repetimos, sea la primera vez. Porque si es la segunda o la tercera se producirá un tremendo incremento en las penalidades. Suponiendo que fuese la segunda vez: La multa (para el año 2015) será de 5 millones quinientos mil pesos, aproximadamente; la inmovilización del vehículo se producirá por 5 días; el número de horas para trabajos en favor de la comunidad, será de 50; y la suspensión de la licencia por 6 años.

Si le insisten en que sople una vez más; es necesario exigirle al policía que para volver a soplar es necesario utilizar una nueva boquilla la cual debe estar sellada. Y el aparato sensor debe dejarse reposar durante, mínimo, cinco minutos (preferiblemente 10 ó 15) y, antes de la siguiente toma, verificarse que sus medidas estén indicando ceros.

Dice el Instituto de Medicina Legal que, entre otros requisitos, para que un control de alcoholemia sea válido, quien lo toma deberá demostrar la aplicación de un sistema con aseguramiento de calidad incluyendo aspectos relacionados con la calibración del equipo. Así es que esto, según las normas, puede ser solicitado por el conductor.

Es de entender que se trata de un inerme e indefenso conductor versus una impulsiva, envalentonada y amedrentadora patrulla de 2, 4, 6 o hasta más integrantes, cada uno con las características de personalidad ya conocidas. Luego, no le va a resultar fácil que sus solicitudes y apegos a las normas le vayan a ser escuchadas.

Ver, picando en el enlace inmediatamente siguiente, lo normalizado por el Instituto de Medicina Legal de Colombia:

Parámetros Científicos y Técnicos en el Examen de Embriaguez y Alcoholemia

3 - NO SE DEJE CONFUNDIR POR LOS POLICÍAS

3.1 - En Colombia, además de otras instituciones afines, existe la Policía de Tránsito y también la Policía de Control y Vigilancia. Esta última ─de control y vigilancia─ es la Policía tradicional, la de los barrios, la de los CAI, que conforman patrullas motorizadas en vehículos o en motocicletas. Mientras que la Policía de Tránsito es la conexa con la Dirección de Tránsito y Transporte; sus agentes utilizan chalecos y distintivos de color verde fosforescente.

Cada una de estas dos clases de policías tienen funciones específicas, facultades específicas y prohibiciones específicas.

3.2 - El Periódico El Universal de Cartagena, contactó y consultó al Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte (Datt), con el fin de aclarar dudas sobre las facultades de cada uno de los dos tipos de policías. El resultado de ese estudio o consulta fue publicado en la edición del día 13 de junio del 2013. A pie de texto se encuentra el enlace para conocer el artículo completo.

Vale la pena, aquí, citar textualmente aquellos apartes que son de mayor relevancia. Veamos:
"Los Policías de control y vigilancia pueden detener vehículos pero no pueden extralimitar sus facultades. Ellos solo pueden pedir cédula de ciudadanía y tarjeta de propiedad del vehículo para verificar antecedentes. Si todo está en regla deben dejarlo partir."
"Un policía de control y vigilancia no puede pedir licencia de conducción, certificado de técnico-mecánica, Soat u otros seguros del carro y el conductor tampoco está obligado a mostrárselos."
"Si el conductor se rehúsa a mostrárselos y el agente le dice que llamará a otro de tránsito para que se los pida, tampoco tendrá validez. Porque al momento en que el agente de tránsito llega y hace contacto visual con el conductor, el vehículo está detenido y sin cometer alguna infracción."
"Un agente de vigilancia tampoco puede detener a alguien por violar la norma del pico y placa ni mucho menos inmovilizar el vehículo por tal razón. Y sí retiene al conductor hasta que llame y haga llegar a un agente de tránsito, aplicará lo mismo mencionado en el caso anterior."
"Bajo ninguna circunstancia un agente de vigilancia podrá hacer un comparendo y si ese agente tiene una “partera” o “comparendera” consigo estará cometiendo una grave infracción. Los únicos policías que pueden hacer comparendos son los de uniforme verde claramente identificado como tránsito y los agentes del Datt de uniforme azul."
En cuanto a retenes de tránsito:
"Los operativos de la policía de tránsito deben cumplir con varias especificaciones para constituirse como tal. Estas son algunas de las características a destacar de ellos.
  • El número de agentes debe ser de ocho o más efectivos.
  • Estar claramente señalizado con conos reflectivos, paletas de Pare y tijeras (carteles que avisan sobre el retén).
  • Deben estar ubicados en una línea recta y visible a metros, nunca en una curva.
  • Deben tener los técnicos con los debidos equipos para control de alcoholemia y seguridad.
Para leer el artículo completo:

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4 - OBJETIVO DEL PRESENTE BLOG


ESTE BLOG NO PRETENDE CAMBIAR LA LEY. PERO SÍ, DE UNA MANERA MÁS, INSISTIR EN QUE TODOS LOS COLOMBIANOS DEBEMOS SER CONSCIENTES DE LA CLASE DE LEGISLADORES QUE TENEMOS. AUNQUE DE PRONTO Y POR AHORA NO SIRVA DE MUCHO, ES IMPORTANTE QUE TODOS ABRAN O ABRÁMOS LOS OJOS Y NOS DEMOS CUENTA DE ESTE TIPO DE ABUSOS. INCLUSO, ASÍ HAYA PERSONAS QUE REPUDIEN EL LICOR, NO POR ESO DEBEN VER CON BUENOS OJOS QUE SE PROMULGEN LEYES ACOMODADAS A INTERESES DE ALGUNOS; Y, PEOR, LEYES QUE DESDE CUALQUIER PERSPECTIVA ROMPEN EL PRINCIPO DE PROPORCIONALIDAD Y SE CENTRAN EN ATROPELLAR DE MANERA MONSTRUOSA AL CIUDADANO COMÚN Y CORRIENTE, AL PARROQUIANO. Y LO MÁS TRISTE: PREPARADAS, HECHAS Y PROMULGADAS POR UN CUERPO COLEGIADO DE LOS MÁS DESPRESTIGIADOS DEL PAÍS... EL CONGRESO.